jueves 30 de julio de 2009

El Lobo Humano (Werewolf of London)








FICHA TECNICA: Titulo original: Werewolf of London. Título en Castellano: El Lobo Humano (España) // El Lobo Humano de Londres (Argentina). Nacionalidad: Estados Unidos. Año de producción: 1935. Dirección: Henry Hull. Producción: Stuart Walker. Productora: Universal Pictures. Guión: John Colton. Fotografía: Charles J. Stumar. Música: Robert Harris y John Colton. Efectos de maquillaje: Jack Pierce. Duración: 72 minutos. Blanco y negro.

FICHA ARTISTICA: Henry Hull (Dr. Glendon / Hombre lobo). Warner Oland (Dr. Yogami / Hombre lobo Tibetano), Valerie Hobson (Lisa Glendon), Lester Matthews (Paul Ames), Lawrence Grant (Sir Thomas Forsythe), Spring Byington (Miss Ettie Coombes), Clark Williams (Hugh Renwick), J.M. Kerrigan (Hawkins), Charlotte Granville (Lady Forsythe), Ethel Griffies (Mrs. Whack), Zeffie Tilbury (Mrs. Moncaster), Jeanne Bartlett (Daisy).

ARGUMENTO: El famoso ,Dr. Glendon busca la "Flor de los hombres lobo", el único antídoto existente para la extraña enfermedad de la licantropía. Según la leyenda, la preciada flor sólo crece en las noches de luna llena, en las lejanas crestas del misterioso Tibet. Glendon y su eficaz secretario parten hacia el lugar donde se encuentra la buscada flor para hacerse con uno de los ejemplares y poder estudiarlo. Pero cuando finalmente consiguen encontrarla, un lobo humano aparece y muerde a Glendon en el brazo. El hombre lobo consigue escapar y Glendon, pese a su grave herida, consigue llevarse la planta a Europa. Unos meses después recibe una misteriosa llamada en la que un individuo aquejado del mal del hombre lobo, le solicita urgentemente la planta. Pero el propio doctor, desde que viniera de su viaje, padece también la extraña enfermedad: en las noches de luna llena el cuerpo se le cubre totalmente de un espeso y rizado cabello y se transforma en un horripilante y mortífero hombre lobo.

COMENTARIO: Durante la década de los años treinta la productora Universal fue la gran suministradora de terrores cinematográficos de Hollywood, una labor que inició con Drácula y El doctor Frankenstein, las dos de 1931. La idea de rodar una película de licántropos surgió en una fase muy temprana de ese ciclo, y en 1932 el estudio anunció el proyecto de un vehículo para Boris Karloff, The Wolf Man. La única oportunidad de interpretar a un hombre lobo que tuvo Karloff (en la que habría sido dirigido por Robert Florey) nunca llegó a materializarse; pero la Universal retomó la idea en 1934 asignando al director Kurt Neumann a El lobo humano (Werewolf of London), con Henry Hull y Bela Lugosi como protagonistas. Durante las semanas siguientes tanto Neumann como Lugosi acabaron siendo apartados del proyecto (Stuart Walker tomó las riendas de la dirección), y el rodaje del primer clásico de la licantropía cinematográfica se inició el 28 de enero de 1935, justo dos días después de la fecha mecanografiada en la última revisión del guión llevada a cabo por el dramaturgo y guionista John Colton.
Hull interpretaba al botánico inglés que es atacado por un hombre lobo mientras busca una extraña planta en las montañas del Tíbet. La bestia tibetana que ataca a Hull estuvo encarnada por Warner Oland, el mismo que daba vida al Charlie Chan de la larga serie de películas de aquella época.
La cualidad pionera del argumento de El lobo humano y el lugar que ocupa dentro del momento de máximo apogeo del Terror Universal han proporcionado un pedigrí "clásico" a la película, aunque hay momentos en los que ésta parece hallarse más cerca del chucho callejero que del ejemplar de raza. Los fans tradicionalistas suelen arrugar la nariz ante ella disgustados por la ausencia de estrellas, y la película contiene fallos que apoyan esa actitud condescendiente: Colton y Walker cargan algunas escenas de humor al estilo James Whale; pero como El lobo humano no fue dirigida por Whale, nadie se siente obligado a poner buena cara y fingir que esas escenas tienen gracia. El reparto tampoco está muy inspirado. Hull interpreta su trágico personaje de una manera estoica y a menudo altiva que no inspira mucha simpatía; Oland, claramente incómodo y con serios problemas de dicción, está tan penoso que consigue que Hull casi parezca interpretar bien durante las escenas que comparte con él. Pero la presencia de esos actores de "fuera del género" -en vez de las superexplotadas estrellas del terror de la época-, proporciona un agradable toque de exotismo a la película, una sensación reforzada por las escenas altamente efectivas y llenas de atmósfera del valle prohibido tibetano con las que se inicia ese cuento macabro.
Hoy en día puede resultar fácil pasar por alto el efecto que las escenas del hombre lobo debieron producir en los públicos de 'la época antes de que los licántropos se convirtieran en una amenaza cinematográfica más. A diferencia de los otros monstruos Universal de los años 30, no había nada de elegante (Drácula), trágico (Frankenstein) o místico (La momia) en el hombre lobo interpretado por Hull: esta película ocasionalmente torpe y frecuentemente extraña ofreció el monstruo Universal más activo y feroz que se había visto hasta el momento, y el hombre lobo atravesaba ventanas, saltaba desde lo alto de las cornisas, perseguía a sus víctimas gruñendo y rugiendo y desgarraba yugulares. Parece ser que Hull no quería aguantar largas sesiones de maquillaje, lo que dio como resultado una modificación simplificada creada por el maquillador Jack Pierce, un aspecto único y original que resulta muy atractivo dentro de su sencillez. Otro factor que juega a favor de la película es la sensación de que quienes la hicieron "tanteaban" el personaje, y entre los pequeños detalles que están ausentes de muchas películas posteriores destacan el de que el hombre lobo sea capaz de hablar (al final de la película) y la elegancia con la que se viste (capa, bufanda y sombrero) antes de ir a hacer de las suyas en la ciudad.
En 19ó4, Hull fue entrevistado en su granja de Connecticut, y admitió que nunca había visto la película salvo unas cuantas secuencias en 1935 y los primeros diez o quince minutos en televisión (después apagó el aparato y se fue a dormir). El sueño tiene más valor para mí que cualquier película, las mías incluidas -le dijo al entrevistador-. Logré escapar del molde de los monstruos, cuando aún no estaba demasiado gastado. Al estudio le gustó bastante mi trabajo, y luego querían que interpretara papeles similares, pero yo rechacé su oferta porque no quería verme limitado a trabajar en películas de terror. Me alegra haberlo hecho."








CARTELES/CARATULAS:


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FOTOGRAFIAS:



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LOBBYS:


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TRAILER:















4 comentarios:

Charlie.S. dijo...

mmm onda retro (?)
soy muy chikito, a penas q recuerdo al tal Freddy Krueger!y a Candiman! pero no se, me colgue a leer porq me gusta tu estilo, y me gustaron los cartelitos tambiien, pero no conozco casi ninguna.. un día las quiero verr! =)
un abrazo! :)

Onminayas dijo...

Hola Charlie.S.

En realidad en este blog le doy un repaso a todas las películas clásicas del fantástico y del terror universal. Y también tendrán cabida llegada la hora, como no, esas a las que aludes, pues forman parte también de mis recuerdos cinematográficos más gratos.

Esta de hoy, El Lobo Humano, tampoco es de mi tiempo, aunque la he visto varias veces (la tengo en mi coleccion de Dvd´s). Hay que intentar revisitar el cine de aquellos tiempos, pues nunca debemos dudar que de él bebieron las grandes obras actuales que nos sorprenden.

Un abrazo.

mar dijo...

Hola, buenos días.

¡Qué de tiempo sin venir, Onm!
Pues es que además de lo que comentáis fueron pioneros y tienen mucho mérito aquellos efectos especiales que hacían.

No es que sea mi género favorito, pero me ha gustado esta sesión de cine de hoy.
(Guiño)

Besos aullados.

Onminayas dijo...

Hola, Mar.

Ciertamente con los nuevos usos informáticos se empezaron a dejar a un lado los maquillajes a la antigua usanza y los animatronics.

Una pena. Yo, aunque no desdeño el cine actual, prefiero el clásico, con aquel regustillo a rancio. Y sobre todo de terror, mi preferido.

Besos.

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